Catálogo de Especies, La Maquina Creadora, Naza Martín

Catálogo de especies

El dibujo fue la primera técnica que utilicé para expresarme. Comenzó como una conexión conmigo misma hace 22 años. Hoy en día, me ha llevado a mucho más. Catálogo de Especies nació de la necesidad de traer el mar hasta mi casa. Empecé dibujando las primeras ballenas barbudas y medusas, mezclando ideas almacenadas en mi memoria visual y jugando con ellas. Inventaba estas criaturas.

Al principio, no existía el nombre Catálogo de Especies. Solo era un juego. Ver el mar día tras día desde mi ventana se convirtió en una apertura hacia un mundo nuevo. Rodeada de naturaleza, imaginaba las especies que habitarían bajo el inmenso océano. Y así comenzó este juego: trazaba un contorno sencillo inspirado en alguna especie y, una vez inmersa en su interior, lo llenaba de tramas y texturas. En ese momento soy libre, desconecto de la realidad. Mientras dibujo, medito. Es pura pulsión.

Al haber adquirido la técnica, ahora fluye de manera innata. Me permite desconectar y transformar ese juego en la forma final de esas primeras siluetas, más pensadas y conectadas con la realidad. Juego con mi memoria visual para luego conectar conmigo misma y dejar en cada criatura una huella del estado emocional en el que me encuentro cada vez que tomo el rotring y me dejo llevar.

Catálogo de Especies tomó su nombre ante la necesidad de convertirlo en un proyecto con significado en el presente. Algo dentro de mí me decía que debía hacer algo con esto, algo que fuera más allá de mí y de mis dibujos. Así comenzó el entramado que me ha llevado a crear una colección de casi 200 dibujos en formatos variados, que hoy conforman esta serie. Y ahora, he logrado conectarlo con mi otra pasión: la educación.

Este catálogo se ha transformado en un proyecto educativo capaz de vincular el arte contemporáneo con la juventud de las zonas rurales, conectándolos con la ciencia, la acción climática, la crisis ecosocial y la economía azul. Dando voz a los jóvenes a través del arte, haciéndolos partícipes del mundo que habitan.

Cada nueva criatura habla del futuro hipotético en el que podríamos llegar a vivir y del que aún no queremos ser conscientes. El calentamiento global, la acidificación de los océanos y tantos otros factores que ponen en riesgo la supervivencia de las especies hacen de esta propuesta una necesidad.